martes, 18 de septiembre de 2012

Solidaridad ciclista

Domingo 16 de octubre, 10:30 de la mañana. Como de costumbre nos juntamos en el carril bici de la ría del Burgo para hacer mi ruta preferida, “Pontedeume”. Normalmente somos más pero hoy tenemos alguna que otra deserción y finalmente salimos: Adolfo, Paco 2 y yo. Ponemos rumbo a Miño y por el camino hacemos un nuevo amigo, Javi, que se apuntó a la ruta con nosotros. Llegamos a Pontedeume por la costa recorriendo Miño, Perbes, Centroña. Es una ruta preciosa ahora que termina el verano porque hay pocos coches, lo que te permite recorrer la costa disfrutando del paisaje de la ría de Ares, Redes, Cabañas... Una vez en el pueblo repostamos agua y regreso a Coruña por Campolongo una de mis subidas preferidas, ja ja ja.... ¡¡valeee es broma!!, es un purito ¡¡¡subidóooon!!!.

En fin, después de pasar el Pedrido, circulábamos en fila y de repente escuché un golpe detrás de mí. Cuando giré la cabeza vi a mi amigo Adolfo en el suelo golpeado por un coche. A partir de ahí fue todo un despliegue de ayuda, por parte de las personas de los coches de ambos lados de la carretera entre los que figuraba una mujer médico que atendió a Adolfo, los vecinos (las dos Alicias de las que hablaré más adelante) que me tranquilizaron durante todo el tiempo ofreciéndome calma, agua, incluso pollo asado que estaban cocinando, a mí me dio la risa, claro. Y en cuestión de quince minutos me vi rodeada de por lo menos 30 ciclistas, los del Club Quintena y otros que iban llegando de todos los sitios. Todo el mundo se movilizó, unos dirigían el tráfico del impresionante atasco que se estaba formando, otros permanecían en fila esperando cualquier orden para echar una mano, y otros no dejaban de animarme, tranquilizarme y preguntarme si necesitaba algo. Dentro de lo asustada que estaba me sentí protegida y arropada por todos ellos, jamás había pasado por una circunstancia semejante y aunque el trago fue espantoso, creo que sin todos estos ciclistas hubiese sido horrible y angustioso. De allí no se movió nadie hasta que Adolfo fue trasladado al hospital.

Pensándolo ahora en frío creo que todos los ciclistas somos muy conscientes del riesgo que conlleva lanzarse a la carretera a hacer km, expuestos al tráfico y la intolerancia de algunos conductores que ponen en riesgo a los ciclistas constantemente y que saber eso nos une en una especie de supervivencia ante momentos terribles como el de este domingo. Desde luego que de todos los años que llevo sobre la bici, nunca había visto nada parecido. Mi agradecimiento a todos los que dieron vuelta para venir a ayudar (Club Quintena) después de que un coche les avisara de que un ciclista había sido atropellado. Gracias a los que pasaron por allí y sin obligación ninguna permanecieron arrimando el hombro.

Ahora retomo a las vecinas del lugar (las dos Alicias) que nada más producirse el accidente salieron a prestar energía y disposición llamando a emergencias, guardia civil, lidiando con conductores que protestaban por el atasco sin importarles lo ocurrido. Una de ellas me habló como si de toda la vida fuéramos amigas y me calmó con un millón de palabras amables. Por la tarde, una vez que supe que Adolfo no tenía nada importante regresé a casa de las dos Alicias a recoger la bici de Adolfo. Pasé dos horas escuchando los relatos de la huerta de enfrente que por la noches se convierte en una pista de aterrizaje de conductores borrachos y que en lo que va de año ya son tres los coches que destrozaron sus frutales. Me hablaron de tomates, verduras, de lo duro que es vivir en una casa situada un poco en tierra de nadie. Me ofrecieron bizcocho, me enseñaron la casa y me contaron anécdotas del lugar y con algunas de las historias me eché unas buenas risa.
Y por ellas dos y por los ciclistas que pararon es por lo que escribo estas palabras.
No tenía previsto poner nada sobre la ruta de este domingo porque me parecía deprimente comenzar un blog con el accidente de un amigo sobre la bici, porque a nadie le gusta leer este tipo de cosas. Pero no podía quedarme indiferente ante la solidaridad de todos ellos..
Un millón de gracias.

Supongo que hay que asumir que practicar este deporte no es solo pedalear y punto, si no que también es pelear a diario con esas personas que creen que la carretera es en exclusiva para ellos/as y que les importa un pimiento las consecuencias de su intolerancia hacia los demás aunque el resultado sea poner en peligro a las personas que también tienen derecho a circular por la carreteras.
Hay unas normas y hay que cumplirlas.

Conductores, ¿y si mañana le pasa algo parecido a uno de su hijos, a su mujer o a su marido, o a un amigo o ser querido por culpa de un insensato/a al volante?
Creo que todos deberíamos de pensar y reflexionar un poco al respecto.

9 comentarios:

  1. Hola "bicirosa" enhorabuena por tu blog. ¡Te has estrenado bien! ja,ja. pero bueno, un mal día lo tiene cualquiera. A partir de ahora todo va a ser mejor ya verás, no todos los días se estrena blog. Espero entrar todos los días en este sitio y encontrar cosas interesantes, sino te "acaneo".

    Un beso muy fuerte de:
    La horquilla del buje.

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    1. pues mira horquilla del buje es otro posible nombre para un blog ¿no?
      Intentaré que no tengas que acanearme
      bs
      Te contesto como anónima porque aun no entiendo muy bien esto del blog,,, ja ja ja...

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  2. Me perece fantástico que hayas sido capaz de ver la parte positiva de ese tremendo susto! La gente es increíble cuando se pone a ello. Y todo ha sido, al fin, un susto. A pedalear y que no se enfríe el entusiasmo!

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    1. Jolines no se que narices tengo que poner en lo de "seleccionar perfil" para tener que contestar sin poner anónima.
      Gracias por animarme

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  3. Está claro que Adolfo corre peligro si yo no estoy para protegerlo con mi rebufo. Tendré que volver...

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    1. XX ya nos gustaría a todos que regresases a la bici. Las bajadas no son lo mismo sin tu rebufo, ahora la velocidad es menor, ya no hay tanta emoción.
      ¡¡¡Todo es ponerse, venga amímate y regresa!!!
      Cuando te cures la tendinitis claro..
      bs

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  4. Vaya,vaya,..todavía no sabes quién es horquilla del buje ¿eh?. Porque sí lo supieras no estarías tan comedida... ja,ja... ¡me encanta este blog. Pienso entrar todos los días!

    Yo tambien me apunto al rebufo ¿pasa algo? Y además el próximo día os voy a dar un meneo a todos que lo váis a flipar.
    ¿Por qué en la próxima ruta no nos hacemos el galibier? Eh? eh?

    Un beso para todos y en especial para Adolfo.
    Y que sepas,Adolfo, que efectivamente nadie, pero nadie, te iba a proteger mejor, o por lo menos nadie iba a movilizar a todos los servicios de Emergencias de toda Galicia con tanta velocidad.
    Así que por ese lado podéis estar todos tranquilos, porque ir con Natalia de ruta en la bici es como llevar, no se..un botón de esos grandes y rojos que los pulsas y salen disparados los misiles? Pues eso, pero para bien je,je...

    Horquilla del buje.

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    1. Cuando quieras subimos el Galibier, je je je... ahí será mi venganza horquilla del buje, ¡¡¡¡rata inmunda ya sabía quien eras!!!
      En cuanto a lo del botón rojo, ¡¡¡cuidadín!!! mira que no siempre saber por donde va a salir, ji ji ji

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  5. DITA SEA!!!! yo creí que no me conocías.booooh! Pues ahora ya no me hace gracia.
    Espero que de todos modos me dejes escribir un comentario de vez en cuando. Rata de alcantarilla!!

    Bs
    Horquilla del Buje

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