miércoles, 3 de octubre de 2012

Que le den a la cámara de fotos...

...ya se por qué la regalaban con la compra de la revista... porque sale más barato dársela a alguien que deshacerse de ellas en un punto limpio. ¡Y claro! ahora tendré que hacerlo yo. En fin... de momento ya está en el segundo trastero de mi casa ¡¡¡el maletero del coche!!! junto con más cachivaches a la espera de que coincida un sitio para reciclar todo.

Y como lo prometido es deuda, hoy le dije a Paco “vamos otra vez por la ruta del valle de Loureda que tengo que repetir las fotos del otro día a ver si esta vez salen” y de las cinco que saqué hoy la muy guarra solo guardó tres... vamos que me quedé sin una de las cosas que quería contaros...Y para colmo para sacar la puñetera foto fallida, tuve que meterme por segunda vez en una finca en construcción en la que tres obreros vieron pasar a una tía caminando como un pato por culpa de los anclajes de los pedales que llevan las zapatillas, con casco, vestida con un maillot y un culot, cámara en mano, subida a un muro sacando una instantánea a los vecinos de al lado.... ¡¡¡A saber lo que habrán pensado!!!

Y proseguimos la ruta hacia Arteixo y por la mitad del camino nos encontramos a una señora colgada de una higuera ¡¡mangando!! y por supuesto paramos a ver la escena, a charlar con la lugareña que nos dio una lección de campo sobre higos. Finalmente confesó que pasaba a diario por allí a coger un par de ellos, por lo que deduzco que la mujer no debe de tener ningún problema a la hora de ir de vientre.

Seguimos hasta Arteixo y allí tomamos el camino de regreso por el otro lado del valle que está lleno de plantaciones, y entonces decidí que era el momento idóneo para empezar la cosecha del maíz, así para cuando llegue el invierno ya estarán secas las mazorcas y podré hacer palomitas en esos domingos lluviosos en los que a las 7 de la tarde ya es de noche y en los que tienes el culo entumecido de tanto sofá y tele. 


Así que mazorca al canto y con la mercancía a la espalda llegamos a la reserva de los Sioux.

 
Este es “Roble Azul”, el jefe de la tribu.
Hace dos años lo encontramos tirado en el camino, sin pulso ni respiración, a punto de ser atropellado por bicicletas, coches y entonces decidimos rescatarlo. Le hicimos las curas y lo dejamos a buen recaudo debajo de un pequeñito roble que hay sobre una especie de loma al lado de la carretera. Y desde entonces cada vez que pasamos por allí nos saluda levantando el hacha de guerra.

De regreso al Burgo, el resumen de la mañana fue positivo aun a pesar de que la cámara me jugara otra vez una mala pasada. ¡¡¡claro que esta vez fue la última!!!
Y Paco me dio una buena idea... bajar en la bici un gps y poder poner las coordenadas de cosas curiosas que encontremos por los caminos, como por ejemplo el jefe Sioux.... como una especie de juego, así el que tenga curiosidad podrá encontrar el sitio exacto.

La ruta de hoy fue de 2 horas justas, 45 kilómetros y una media de 22,5 km/h



4 comentarios:

  1. Arrasan estas rutas! Una reserva sioux! Buenísimo!

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  2. Fantástico¡ Me dan ganas de poner un motor a mi bici y seguiros por esas rutas....

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    1. Mientras sea con casco el con o sin motor es lo de menos, de lo que se trata es de pasarlo bien y aquí todo el mundo es bienvenido.
      Gracias por leerme

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  3. seguro que habeis visto ""La Llave Mágica"" tu y ese tipo que te acompaña, ¿es probable que tambien tenga vida Roble Azul?, curioseo para seguir viajando con vosotros, ¡ANIMO! y a seguir con cuentos

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