miércoles, 24 de diciembre de 2014

Costa Dvorezky

Quería compartir con todos los que leéis mi blog majadero, este excepcional pintor ruso, porque es, a mi parecer, un artista brillante e intenso.
Buscando en toda su obra para poder mostraros su creatividad y estilo y que os hagáis una idea de su trabajo... de repente, este me llamó la atención y me trajo recuerdos de cuando era niña y en verano todos los domingos, a las doce, salíamos del muelle de Pontedeume en el barco de Miguel repleto de tortillas, filetes y risas... Remontábamos el río Eume hasta donde era navegable y atracábamos para pasar un día estupendo lanzándonos al agua impulsados por una cuerda atada a un árbol. Competíamos a ver quién llegaba más lejos ¡¡Era genial!! Era genial ese momento en el que te soltabas de la cuerda y volabas. Llegada la tarde, cuando ya teníamos los dedos rechumidos de tanto remojo, regresábamos cantando y mordisqueando un bocadillo de sobras...
En fin, recuerdos. Evocaciones de momentos felices que ha conseguido rescatar Costa Dvorezky.

Por si os apetece conocer más sobre su obra:
https://www.facebook.com/pages/Costa-Dvorezky-Art/247302275309715


lunes, 17 de noviembre de 2014

LOUREDA Y LA RESERVA DE LOS SIOUX

Los que habéis leído este blog en sus inicios, recordaréis una entrada (miércoles, 3 de octubre de 2012. “Que le den a la cámara de fotos...”) en la que hablaba de una ruta por el valle de Loureda, lugar de la reserva de los Sioux, en la que vive “Roble Azul”, el jefe de la tribu.

Hace unos días Paco y yo fuimos por allí de nuevo a saludar al Gran Jefe. Recuerdo que en su momento lo dejamos medio escondido entre los matorrales de una loma al lado de la carretera. Siempre que pasamos ahí está el tío, fiel a sus amigos, siempre... ¡¡hasta este verano!! Este verano regresamos y vimos que habían pasado las máquina desbrozadora porque los lados del camino estaban limpios de maleza. Inmediatamente y los dos a un tiempo, pensamos: “¡¡¡Alá vai o indio!!!”
Paramos, miramos y nos lo encontramos en su sitio de siempre pero sin hacha, sin brazo, sin piernas, porque el pobre también había sido desbrozado. Volvímos a dejarlo en el mismo lugar porque esa ruta sin nuestro Gran Jefe, sin el saludo del indio, aunque sea desbrozado, ya no sería la misma.

Por cierto, como podéis ver en la foto, también cambié de cámara de fotos, Jajajaja.

lunes, 3 de noviembre de 2014

ANÉCDOTA: “LO QUE ES LA IGNORANCIA”

Escribí esto para enviarle ánimo a una amiga que desde hace tiempo pelea como una campeona con un problema importante... Y después alguien me dijo que sería buena idea compartir la anécdota con más gente, al fin y al cabo este blog va de bicis, no?
Pues aquí va:

El otro día caminado por una calle por la que no acostumbro, paré delante de un negocio de tapizado. Un enorme local saturado de sofás destartalados y horteras, algunos con los muelles de fuera, otros con agujeros, descoloridos, llenos de lamparones, y me llamó la atención que en una esquina, muy al fondo, había un montón de cosas antiguas y sobre un armario apolillado y medio cojo, vi una bicicleta pequeña para niña que me dejó encandilada. La miré durante un rato y pensé. ¡¡¡Natalia, esta bici es un flipe, antigua y preciosa, seguro que si la restauras sacarás un pasta por ella!!! y dicho y hecho. María, que me acompañaba, me vio tan convencida de la historia que también me animó a preguntar... Entré sorteando como pude tanto desguace y busqué al dueño, cosa que me llevó un rato porque el paisano se mimetizaba con los muebles y la cantidad de mugre, ¡¡¡Jesús qué pinta tenía el hombre!!!. Le pregunté por la bici que tenía un cartel de 19,90 euros y por qué la tenía allí. Dijo que cuando alquiló el local, el anterior inquilino (que tenía una tienda de antigüedades) había dejado parte de las cosas... Ayudé al señor a llegar al armario y bajar la bici junto con un par de arañas y moscas momificadas, y dijo... ¡Tiene mucho polvo! ¡voy por un trapo!, que resultó estar más sucio que la bici jajaja... ¡¡¡Da lo mismo!!!, le dije...
Negociamos el precio que al final quedó en quince euros, salí emocionada de los nervios con la compra y pensando ¡¡Dios Natalia, igual lo tuyo es trapichear con antigüedades, jejeje, me voy a forrar!!

Al día siguiente llevé la nueva inversión a mi amigo Andrés, mecánico y diseñador de bicis, para que me diera su opinión sobre la compra. Le abrí el maletero del coche, le echó un vistazo y se echó a reír mirándome con cara de flipado...¡¡¡pero Natalia!!!, ¡¡¡Menuda mieeeerda has comprado!!!, ¡¡¡Ni es antigua, no frena, está pinchada, los radios son de plástico, la dirección está torcida, la cadena está vieja, los piñones gastados, vamos que lo único que fundiona es el timbre!!! y aquí ya me eche a reír yo también y me quedé un poco a cuadros, menudo vacile me llevé...
¡¡¡Total!!! Que ahora tengo en casa un trasto que me costó quince euros que tengo que tirar rápidamente en un punto limpio antes de que la peña piense que tengo síndrome de Diógenes.
La bici no valdrá nada, pero es linda... en fin... metedura de pata, jajajaja